Las consecuencias de una mala traducción
Es bien sabido que las empresas invierten una parte muy importante de sus recursos en mejorar su imagen de marca, basándose principalmente en la publicidad, promoción y distribución de sus productos; sin embargo, existe toda una serie de “subproductos” que también influyen considerablemente en esta imagen.
Entre estos “subproductos” se encuentran las traducciones de los manuales de instrucciones.
Una mala traducción (o una traducción no adaptada al público al que se dirige) no es algo que deba tomarse como algo residual o secundario, ya que puede provocar incluso una devolución de parte de las ventas. En estos casos, la traducción origina un coste adicional de recuperación de los productos devueltos y un descenso de la imagen de calidad de la marca.
Para asegurarse de que eso no ocurra, es fundamental que la empresa aplique al proceso de traducción el mismo baremo de calidad que esté aplicando al producto, o al menos seleccione a sus proveedores en base a dicho criterio de calidad.
Un manual traducido correctamente, pues, refuerza la buena imagen de las empresas y por lo tanto favorece la plena satisfacción del cliente.
Última modificación 08.11.2006 10:54